EL ALUMNADO CHINO

2.-ALGUNOS ASPECTOS A TENER EN CUENTA AL TRABAJAR CON ALUMNADO CHINO

La vida familiar

Para la mayoría de los chinos, a lo largo de gran parte de la historia del país, la familia ha sido el centro de su vida social, psicológica e ideológica. Los varones, al menos, han sido conscientes de formar parte de un linaje que se remontaba de hijo a padre de manera indefinida, a través de¡ pasado, y que era su deber asegurar su continuidad en el futuro. La mujer china estuvo menos profundamente afectada por ese ideal del linaje.

En los tiempos arcáicos privaba la onda convicción de que los vivos y los muertos eran interdependientes. Los antepasados necesitaban sacrificios y los descendientes requerían la protección y el beneplácito de sus antepasados. Muchas de las principales virtudes chinas venían determinadas por la vida familiar. Ante todo estaba el “xiao”, la obediencia filial debida a los padres y a los suegros en el caso de la esposa. Nadie podía llevar una existencia social relativamente independiente hasta que sus padres, o sus suegros, hubieran muerto; y, como es natural, la mujer quedaba sujeta al marido mientras éste viviera, es más, aun muerto la gran virtud de una viuda era guardarle fidelidad.

Otro aspecto familiar era la convivencia en común de todas las ramas de la familia a lo largo de varias generaciones. Estas grandes mansiones eran calificadas de “honradas”, las más numerosas se decía que contaban con varios centenares de personas que vivían de modo comunitario y disciplinado. El sistema chino podría afirmarse que se basó en la subordinación de las nuevas generaciones a las viejas, de los jóvenes a los mayores, de las mujeres a los hombres. La intensidad de la relación y las obligaciones que debían cumplirse se hallaban cuidadosamente especificadas en función de la proximidad y la lejanía del parentesco. La estructura básica de esta escala implicaba la gradual extensión de los deberes en todas direcciones a partir de la persona de referencia.

Serían las leyes hereditarias las que debutarían la familia. A lo largo de todo el periodo imperial fue obligatorio que los herederos varones compartiesen la propiedad más o menos en pie de igualdad. Esto malogró las grandes acumulaciones de riqueza. Con el fin de zafarse de dicha obligación, a menudo los linajes familiares crearon propiedades colectivas, que pusieron en manos, de administradores,, pero no existieron grandes latifundios que se perpetuaran transmitiéndose de un heredero único a otro.

Los varones eran mucho más estimados que las hembras. Criar a una niña era como invertir en una mano de obra que finalmente se aprovecharía en otro lugar. Las mujeres se desposaban jóvenes, en torno a los 17 años de promedio. La poligamia la practicaban las clases altas, y las mujeres secundarias y las concubinas se hallaban subordinadas a la esposa principal. Algunas madres trataban de soslayar los gastos de una boda en toda regla, garantizar una esposa para sus hijos y acaso asegurarse nueras más dóciles, acogiendo en su casa y criando a niñas, en ocasiones muy pequeñas.

Los muchachos y muchachas eran criados y educados de modo distinto. Hasta los seis años, los varones permanecían junto a su madre y a las mujeres de la familia, que solían mimarlo. Alrededor de los siete años se le transfería a la autoridad varonil de la escuela y del padre, imponiéndosela una disciplina estricta. A las niñas se las mimaba menos, y el cambio más hondo en su vida les llegaría con el matrimonio. Normalmente las bodas las concertaban los padres, y se consideraban como alianzas entre familias más que entre dos personas.

Las disputas surgidas entre los hermanos y sus mujeres eran con frecuencia motivo de separación de las familias a la muerte de los padres, fraccionándose también las propiedades.

Los funerales eran onerosos, de gran vistosidad y tumultuosos, destinados a reflejar el nivel social de la familia del difunto. Para el luto los deudos del fallecido llevaban trajes de determinados colores que simbolizaban su relación particular con el muerto. En el hogar se hacían ofrendas a la “tableta-espíritu” de madera de los difuntos de las cuatro generaciones anteriores. Por lo menos una vez al año, en primavera, la familia visitaba las tumbas ancestrales. Todos los linajes importantes poseían tablas genealógicas en las que se registraban las líneas de descendencia reconocidas. Si uno de los miembros observaba un comportamiento considerado impropio, podía ser excluido del linaje y, en consecuencia, su nombre era borrado del registro.

Este era el panorama que ofrecía el entorno familiar en la época imperial. Sin embargo, ya en las postrimerías de esta etapa, varios escritores abogaron por la causa de la mujer, reivindicando su igualdad con el hombre en los planos intelectual y creador. El primer intento moderno de mejorar la situación de la mujer, corrió a cargo de los insurrectos “taiping” en la década de 1850. Prohibieron, el vendaje-de los pies y la prostitución, y otorgaron a la mujer mucha mayor libertad de movimientos en público.

Los motivos de la difusión de la cruel práctica del vendado de los pies de las mujeres, durante la dinastía Song y en adelante, aún no tiene explicación satisfactoria. Principió con las danzarinas de corte, fue difundiéndose por mimetismo social a partir de la aristocracia, y acabó con el arte de la danza, toda vez que los pies llegaron a atrofiarse hasta el punto de impedirles bailar. Y no solo eso, sino la normal movilidad hasta confinarlas en sus hogares y limitarles drásticamente sus actividades.

A finales del siglo XIX, los misioneros protestantes apoyaron movimientos que propugnaban la abolición del vendado de los pies y la extensión de la enseñanza a la s niñas, y que pronto tuvieron resonancia entre los chinos.

Desde su llegada al poder, El Partido Comunista se esforzó por debilitar la familia y el respeto por el parentesco. Se prohibió las extravagancias en bodas y funerales, aunque con resultados desiguales.

En los últimos tiempos, la familia china ha tomado orientaciones contradictorias. En las zonas rurales gran parte de los asuntos relativos al hogar se halla aún en manos privadas. Lo cual confiere un ascendiente sustancial a la vieja generación, toda vez que el funcionamiento apropiado de la economía doméstica resulta esencial para llevar una existencia soportable. La elección matrimonial todavía tiene en cuenta la opción de los progenitores, aunque ya no es decisiva. En la economía urbana, las parejas jóvenes no suelen vivir con los padres del marido o cerca de ellos, aunque unos y otros contribuyan a sufragar los gastos comunes.

De los niños se cuidan los parvularios y jardines de infancia colectivos. Ello da lugar en el niño urbano a una mentalidad distinta del rural. En efecto, el primero se halla más vinculado emotivamente a sus iguales que a sus mayores, y a ello contribuye la rigurosa disciplina implantada en aquellos centros.

El crecimiento demográfico alentado en la época de Mao dio paso a un número de habitantes insoportable para el país, por lo que se estableció la norma de un solo hijo por familia. Esta política más o menos permisivo según es aplicada en el mundo rural o urbano, y también a lo largo de su desarrollo en el tiempo, está dando resultados, conteniendo el crecimiento de la población, sin embargo, su aplicación ha generado no pocos problemas de abandonos de hijos no deseados, desequilibrios entre la población masculina y femenina, sanciones por incumplimiento de las normas, e hijos no inscritos ni declarados.

Lengua:

            El chino es el idioma más hablado en el mundo. En la República popular China (1300 millones de habitantes) esta es la lengua de más del 95% de la población. Es también el idioma hablado en Taiwan, Hong-Kong, Singapur, en Malasia y naturalmente en todas las comunidades chinas establecidas en los cinco continentes: en Indonesia, Birmania, Tailandia, en los Estados Unidos y en Francia, por ejemplo, existen comunidades chinas que lo mantienen como idioma materno. Se entiende en las religiones de la República popular habitadas por los no – chinos para quienes es el “segunda lengua” obligatoria.

            El hanyu (“lengua del pueblo Han”) es la lengua oficial en China donde tambieén se le llama pu tong huà(“la lengua corriente”) o incluso guò yu (“lengua nacional”). Es lo que en español llamamos mandarín o chino mandarín. Esta lengua corresponde “grosso modo” al hablar normal de las regiones centrales y septentrionales de China. Muy próximo al denominado dialecto de Pekín, se distingue de las otras siete principales lenguas chinas habladas, que desde un punto de vista lingüístico están bastante próximas en cuanto a la estructura de la frase pero muy alejadas en cuanto a la pronunciación. Es importante saber que éstas distinciones no existen en la lengua china escrita que es común a la totalidad de los dialectos.

            En otras palabras, los habitantes de Shangai o de Cantón poseen su propia lengua hablada, diferente de la común que les servirá para entenderse, por lo que se ven obligados a utilizar el chino escrito para comunicarse.

            El chino mandarín , bien como lengua materna o como lengua aprendida en la escuela (por los niños cantoneses por ejemplo) se entiende en toda la Republica Popular. Un excepción : la provincia de Cantón y sobre todo Hong Kong mantienen una importante práctica del cantones.

            La gramática china es relativamente sencilla (sujeto + verbo + complemento). Lo que resulta más difícil en la lengua hablada es la entonación de cada sílaba. En efecto, el chino es un idioma de “tonos” (en mandarín hay cuatro más un tono neutro), lo que significa que por cada sílaba pronunciable (existen 411 en mandarín) son posibles cuatro entonaciones distintas (cada una correspondiendo a un sentido diferente), con un resultado fina de 1300 sílabas distintas. Un buen conocimiento de este fenómeno es por lo tanto indispensable para aquel que desea expresarse correctamente.

El idioma chino es en cierta manera uno de los más sencillos del mundo, pero asímismo uno de los más elípticos. La singularidad básica del chino consiste en que las unidades fundamentales de significado conservan una forma invariable, prácticamente constante en todo momento. Lo cual entraña varias implicaciones. Dicho más llanamente, las palabras compuestas no se funden tan plenamente como ocurre en los idiomas europeos.

La escritura tradicional china se basa en estas unidades de significado invariables. Cada grafismo representa en general una; de dichas unidades. Lo cual requiere el empleo de cinco o seis mil grafismos para uso normal. Por el contrario, nuestro sistema alfabético, que posee en principio un grafismo por cada unidad de sonido diferenciada, sólo ha menester veintiséis.

Al carecer de flexión, necesariamente la gramática china debe depender de palabras con funciones específicas, y del orden mismo de las palabras. Con respecto a los sustantivos, no existe el número (singular, dual o plural) ni el caso en sentido estricto (nominativo, vocativo, acusativo, etc.). Respecto a los verbos, formalmente no hay tiempos, ni modos, ni voces (activa, reflexiva, pasiva), ni aspectos (perfectivo, imperfectivo) Por lo cual el idioma chino a menudo le parece a un occidental algo muy general y atemporal, que le desconcierta. El contexto desempeña una parte esencial en la determinación del significado específico. El orden de palabras chino tiene bastante en común con el español, sin embargo, en chino las oraciones no se ajustan a una estructura de sujeto-predicado, sino de temática-comentario. En la primera parte de la oración se pregunta. “¿Qué ha sucedido con X?” y se responde en la segunda parte: “Esto o aquello”.

            La escritura china es una escritura de signos. Se compone de los denominados caracteres o ideogramas. Cada carácter chino, sin excepción, es monosilábico. Cada carácter tiene su o sus sentido(s) propio (s). Ciertos diccionarios grandes incluyen más de 45000 caracteres diferentes (siendo un gran número de ellos variantes de un mismo original). Hoy en dia se calcula que se utilizan alrededor de 7000 caracteres y que un colegial chino aprende entre 3000 y 4000 que le bastarán para leer el 99% de los textos que le presentarán a lo largo de su vida.

            Un carácter es pues una palabra. En chino moderno existe también una gran cantidad de palabras compuestas de dos o varios caracteres que pierden entonces un poco de su valor semántico original para formar un nuevo conjunto independiente con el o los caracteres que se le añaden

            La escritura china es relativamente fácil de aprender. Para trazar un carácter , se sigue un orden fijo y no hay más que una media de docena de “líneas” (horizontal, vertical, corta, larga, con o sin gancho, etc.) que forman parte de cada composición.

            Hoy en día, en la República popular de China , se escribe de izquierda a derecha en líneas horizontales. En Taiwán, hong Kong o Singapur, se prefieren los textos redactados en columnas verticales de arriba abajo y de derecha a izquierda.

            Hasta la caída del Imperio Chino en 1911, el chino clásico predominaba (un poco como el latín en la Europa medieval). Desde entonces, el chino escrito es poco más o menos igual que el que se habla. Los orígenes de la escritura china se remontan al siglo XV a.C. En los años 50 el gobierno chino instauró una reforma radical en la escritura; lo que se llama la simplificación de la escritura. Esta consiste en unir y simplificar un gran número de caracteres a fin de hacer la escritura más accesible a las masas (algunos caracteres se escribían con más de 30 trazos distintos). A raíz de ello, existen hoy en día dos escrituras china: la escritura china simplificada en uso en la República popular China y la escritura no – simplificada aún utilizada en cualquier otra parte (Taiwán, Hong Kong,…).

            Existen dos reglas fundamentales para empezara observar la lengua china:

            1.- La construcción de la frase simple corresponde al enunciado “sujeto + verbo + complemento” que se puede indicar también con la fórmula “tema + predicado + complemento”.

            2.- El determinante (el adjetivo por ejemplo) precede al determinado (el nombre, por ejemplo): se dirá “blanco caballo” y no “caballo blanco”

            El elemento inicial de la frase china (el “sujeto”) designa la persona, la cosa, la idea, la localización, la duración, etc. Como ya lo hemos indicado, los caracteres chinos, y las palabras que ellos utilizan para construirlas, son invariables: no tienen tampoco género masculino ni femenino y los artículos no existen.

            El predicado puede ser verbal o nominal; los verbos chinos no se conjugan; igual que los nombres, son invariables; es el contexto (hoy, ayer, el año próximo,…) o el uso de ciertas partículas lo que indican como deberían estar conjugados en la traducción española.

Matemáticas:

            Como en Occidente, el sistema numérico básico chino está construido en orden decimal pero con algunas particularidades. Existe en China dos tipos de cifras: las cifras en caracteres chinos y las que se denominan las cifras “árabes”, en el uso cotidiano estas son las más extendidas.

            0 ling               1 yi                 2 er                  3 san               4 sae               5 wu   

                                                           liang

            6 lio                 7 ch´´ii            8 ba                 9 dchio 10        shae

            Liang se utiliza en lugar de er si la cifra está seguida de un especificativo como por ejemplo ge

            Los números de 11 a 19 se enumeran de shi + (“10”) +1,2, etc.:

            11shi yi           diez – uno

12 shi er          diez – dos

13   shi san       diez – tres

Los múltiples de “10” se construyen también mediante shi + (“10”) que sigue el factor multiplicador:

+20 er shi        dos – diez

+30 san shi     tres – diez

+40 si shi        cuatro – diez

Para los números del 21 al 29 , 31 al 39 etc. Se procede de la siguiente manera:

+21      er shi yi           dos – diez – uno

+22      er shi   er         dos – diez – dos

            En Chino existen cinco categorías de unidades:

            Shi       10

            Bai       100

            Qian    1000

            Wan     10000

            Yi        100000000

            Hace falta tener en cuenta esta clasificación para expresa los números cuyas unidades constituyen los múltiplos ; de este modo:

            100 se dice yi bai                    un – cien

            200      er bai                           dos – cien

1000 yi quian                      un – mil

            3000 san quian                      tres – mil

            10000 yi wan                         un – diez mil

            40000 si wan                          cuatro – diez mil

            100000 shi wan                     diez – diez mil

            500000 wushi wan                cinco – diez mil

            1000000 yi baiwan                un cien – diez mil

            6000000 ilu bai wan seis cien – diez mil

            10000000 yi qian wan            un mil – diez mil

            70000000 qi qian wan siete mil – diez mil

            100000000      yi yi                un – cien millones

            800000000      ba yi                ocho – cien millones

            1000000000 shi yi                 diez – cien millones

            De la misma manera se dirá:

1996                        yi qian jiu bai jiu shi liu

un – mil nueve – cien nueve – diez seis

            Cuando se enuncia un número (de teléfono o de matrícula, por ejemplo), es necesario hacerlo cifra por cifra:

            2345678 se pronunciará:        er san si wu liu qi ba

                                                           dos – tres – cuatro – cinco – seis – siete – ocho

Costumbres y usos sociales:

            Cuando se saluda a un chino, un rápido apretón de manos se considera aceptable por parte de extranjero. Pero sólo para los realmente amigos están reservados mayores familiaridades , y no se puede esperar hacerlos en unos cuantos días o unas cuantas semanas de estancias en el país.

            Es normal para un chino tomar la sopa de tallarines u otros ingredientes sorbiendo los alimentos y haciendo ruido, así como también lo es tirar los huesos debajo de la mesa o escupir en el suelo (en el campo). Desde hace poco se intenta variar el comportamiento de la gente con mayor o menor éxito.

 Fuente: Cuaderno Intercultural

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