OLVIDAMOS CUANDO NOSOTROS ERAMOS EMIGRANTES

Los seres humanos somos muy influenciables, muy vulnerables y nuestros miedos labran nuestro subconsciente de tal modo que, no somos capaces de discernir si lo que pensamos y sentimos son ideas originarias nuestras ( ¿acaso existen o no son fruto y amalgama de mil escuchas y lecturas?)contrastadas por la experiencia , o son el resultado de las conversaciones tenidas a lo largo del día, de lo absorbido en la calle, medios de comunicación y lugar de trabajo.

Estamos en un momento sumamente interesante en la sociedad española en particular y la Europea en general. Si bien aquí, y más concretamente en Euskadi, el fenómeno de la inmigración es relativamente reciente, lo cierto es que nuestra sociedad se ha vuelto plural, mestiza y muy diversa. La absorción de costumbres recien llegadas por parte los autóctonos es mayor de lo que nosotros estemos dispuestos a admitir, pero se observa en los escaparates de las tiendas en los contenidos de las baldas del supermercado, en los comercios donde es posible ver y adquirir productos y servicios que hace unos años sabíamos que existían por las clases de Geografía, los viajes o los documentales.

Esta joven multiculturalidad surgida en nuestra sociedad no lo es sin tensiones. Lo nuevo nos estressa. Pongo un ejemplo, Gasteiz es tenida como una de las ciudades más seguras del Estado español, además hace poco el Departamento de Interior del Gobierno Vasco publicó un informe en el que se afirmaba que el número de delitos se mantiene estable desde 1997. Pues bien, basta ver unas chilabas o unas personas de raza negra por la parte antigua para que oigas decir a la gente: es que cada vez son más, hasta dónde vamos a llegar, claro, luego pasa lo que pasa.  ¿Y qué es lo que pasa? No hay más delitos que antes, aunque si algunos nuevos como apunta Balza, y son los asaltos con violencia que perpetran ciertas bandas del este. Pero claro, éstos pasan más desapercibidos, son blancos y visten a la occidental y nos causan menos inquietud en principio.

Lo que ocurre, y eso nostros no lo sufrimos, son las precarias condiciones en las que viven por la falta de vivienda, ya que casi nadie quiere alquilar a inmigrantes; son las duras condiciones laborales a las que son sometidos; es el desarraigo y la soledad; es la mirada debastadora que les acusa de ser de fuera y los margina; es el aislamiento por unas costumbres y lengua diferente a la que se esfuerzan por adaptarse y comprender. Y ¿nosotros  mientras tanto que hacemos por aliviar esta situación?

Los prejuicios y los estereotipos nos pueden y nos amedrantan y nos hacen daño a todos porque nos impiden vivir con normalidad una situación de cambio que será a la larga, sin ninguna duda, rica y beneficiosa, ya lo es hoy rejuveneciendo nuestra población, pagando impuestos, llenado la caja de pensiones. emigrantesilegales_canarios

Recuerdo de niña, viví en el barrio de San Ignacio de Deusto, que el monte Banderas y Cabras, a donde habían llegado gentes de Extremadura, Castilla, Andalucia,.. a trabajar en las fábricas del entorno de la ría del Nervión, estaban llenos de chabolas miserables hechas de desechos . Esas gentes, lógicamente, no tenían baño, ni agua corriente, pero sus hijos  e hijas acudían a la escuela, y bajaban del monte por caminos de barro. Podemos imaginar cómo  llegaban viviendo en tan precarias condiciones higiénicas. Pero había trabajo abundante y esas gentes vinieron a trabajar, y lo hicieron duramente, y ahorraron y pusieron negocios, pues eran gente luchadora y emprendedora, siempre se ha dicho que emigran los mejores. Las chabolas desaparecieron, se hizo Ocharcoaga y el barrio de san Ignacio tuvo su ampliación, hasta el Canal de Deusto, en la década de los 60. Esas gentes se asentaron en viviendas nuevas, pudieron vivir en condiciones similares a los autóctonos, sus hijos, algunos, fueron a las universidades y hoy,… ¿quién distingue a aquellos que en aquel momento eran llamados “maketos” y “coreanos”?  Si, si, estos términos se usaban como lo más normal  “ha  venido un coreano y …. o ese maketo”, eran expresiones usuales en la sociedad vasca cuando el aluvión de inmigración de los años 60.

¿Que pasó? ¿Cuál es el resultado? No paso nada más que, que hubo un desplazamiento normal de gente, como correspondía a un momento de la sociedad española que estaba sufriendo una profunda y acelerada transformación económica, la mecanización del campo y un fuerte crecimiento industrial. El resultado es una sociedad más plural, más rica en todos los sentidos, pues sin esa población no hubieran podido funcionar nuestras fábricas.

Pero es que parece que olvidamos que, tanto Euskal Herria como España, como Europa, quizás sea más adecuado decir como toda la Humanidad desde el Paleolítico, hemos sido, somos y seremos emigrantes. Los sere humanos no tenemos, de momento, más que esta pequeña Tierra para vivir y én este ámbito nos tenemos que mover, pero en ningún caso dejarnos morir. Además, alguien ha visto desde el espacio que la Tierra tenga fronteras, cicatrices? Yo cuando miro por Google sólo veo un hermoso globo azul, verde y blanco de las nubes, nada más, los colores y las rayas las ponemos nosotros para luego matarnos por ellos.

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