LA INFANCIA DE LA INMIGRACIÓN

Los hijos de los inmigrantes siguen vías de desarrollo muy diversas; forjan unas identidades complejas y determinadas por muchas circunstancias que impiden generalizaciones fáciles. Si bien es cierto que muchos jóvenes inmigrantes son más sanos, trabajan más en la escuela y demuestran una actitudes sociales superiores a las de sus compañeros, también lo es que muchos de ellos ingresan en escuelas violentas y superpobladas de los centros de las ciudades donde tienen que hacer frente a unos docentes abrumados, a unos recursos limitados y a una hipersegregación por cultura y clase social. Muchos de estos jóvenes abandonan la escuela con pocos conocimientos que les aseguren el éxito en una implacable economía global y forman parte de lo que en EEUU se denomina “subclase arco iris”.  A veces se observa que los hijos de inmigrantes ven descender su rendimiento académico a medida que progresa su estancia en el país de acogida, lo que parece una incoherencia, y nos lleva a reflexionar acerca de cómo se sienten y les hace sentirse el país de acogida y qué oportunidades reales les ofrecen para progresar en esa sociedad.inmigrantes estudiantes

Los científicos sociales han estudiado las cuestiones relativas a la variabilidad y el descenso del rendimiento académico y la adaptación de los niños inmigrantes. Intervienen diversos factores: el “capital” que traen consigo las familias inmigrantes  -recursos económicos, clase social, formación, salud psicológica y física, así como apoyos sociales-. Está también la situación jurídica, la raza, el color, el idioma. Las oportunidades económicas y características de las barriadas en que se asientan. Los sentimientos hacia la inmigración que anidan en la sociedad de acogida y todos estos factores se combinan de modo que pueden dar resultados muy dispares.

La inmigración lleva asociada toda una gama de efectos secundarios para las familias. Quizás el más grave y distorsionador sea la inversión de roles que puede darse entre los miembros de la familia. Cuándo la lengua del país de acogida no coincide con la original, mientras los hijos pueden aprenderlo rápidamente, los padres pueden  sentirse con muchas dificultades para ejercitar diversas funciones: ir a la escuela a hablar con los profesores de sus hijos; ir al médico, a veces necesitan ir acompañados de un hijo que les hace de intérprete; hacer compras, etc. En estas situaciones los hijos pueden engañar a sus padres más fácilmente: llega una nota de la escuela y pueden cambiar el mensaje o, a veces, incluso pueden avergonzarse de la falta de capacidad comunicativa de sus progenitores.  El hijo pasa a ser el que tiene influencia y los padres se sienten dependientes de ellos en cierta forma. La autoridad paterna se debilita.

Otro efecto perverso de la inmigración y que puede incidir en los hijos es la degradación socio laboral que sufren  los progenitores. Puede que tengan una titulación y en su lugar de origen fueran unos profesionales competentes y valorados, pero en el nuevo país sus títulos no sirven y pasan a ocupar puestos inferiores, realizando trabajos subalternos y mal pagados. Esto amarga a la persona, los hijos lo perciben y puede incidir en el rendimiento escolar, la autoestima e incluso en los afectos hacia el país de acogida.

Son tantas las cosas que cambian para el emigrado, que cómo no tenerlas en cuenta cuando los tenemos en el aula.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s