ISLAM Y VIOLENCIA DE GÉNERO

Muchas son las cosas que se le achacan al Islam y a los musulmanes, entre otras la de que el Islam incita a la violencia de género.  Todos hemos oido como cierto iman aconsejaba en la mezquita golpear a las mujeres con cuidado de no dejarles marcas.  Este es otro de esos estereotipos que suelen tener tanto éxito y que ligan una religión a unos actos malvados que ejecutan hombres que simplemente no respetan a las mujeres por sus propias deficiencias no achacables al Islam ni a ninguna religión. Es sabido, a poco que se conozca la figura de Mahoma, que al igual que Jesús, fueron personas sumamente preocupadas por la situación de la mujer de su tiempo y a las que trataron con delicadeza y trataron de mejorar su condición. Son las personas las responsables de estos actos y no las religiones a las que se demoniza.

WebIslam publica un artículo muy interesante que con su permiso reproduzco íntegro a continuación:

Tratad bien a las mujeres

Hoy va a resultar que el reflejo del islam que se difumina en los medios de comunicación proyecta su mirada en Cartagena, a través de la figura del imam de una mezquita, que según parece, no duda en insultar, coaccionar y agredir a las mujeres prostitutas del barrio en el que se ubica el Centro.

Sinceramente no entraré a juzgar esta situación, ni tan siquiera a analizar la veracidad o si se ha producido una manipulación de la información. Unos afirman que están en lo cierto, otros, por su parte, niegan en rotundidad los hechos. Los incidentes mencionados, suponen, en el caso de ser ciertos, un incumplimiento de la legalidad española, y por lo tanto será la Justica quien detente la única capacidad de dictaminar un veredicto final. Sobra decir, que como musulmanes, será Allah también quien juzgará sus acciones.

De esta noticia entresaco una conclusión, una de tantas, en las que de manera evidente sale a la luz un rancio sesgo de género, donde las mujeres, en este caso prostitutas, son violentadas por un varón.

Si bien suelo mostrarme preocupada por los roles estereotipados que los hombres y mujeres musulmanas cumplen en los medios de comunicación (ellas víctimas, ellos victimarios), en esta ocasión no me resulta relevante, puesto que también forma parte de una realidad que es preciso denunciar, y que de alguna u otra manera, necesito recurrir a esta noticia para reivindicar un cambio de actitud por parte de determinados hombres, que no dudan en autoproclamarse públicamente musulmanes.

Insisto en no querer juzgar al imam, ni tan siquiera me quiero atrever a realizar afirmaciones en torno a esta noticia, porque no poseo más información que la vertida en estos últimos días. Lo que sí puedo hacer, es hablar desde mi propio conocimiento en la intervención de base, e incluso desde mi propia experiencia personal, como mujer y como musulmana.

Me niego a aceptar como válida la actitud de cualquier ser humano, especialmente si es hombre que contradiga la esencia islámica. Recordaré, para aquellas personas que lo desconozcan o que por algún motivo lo hayan olvidado, las últimas palabras del Profeta Muhammad antes de su muerte: “Tratad bien a las mujeres”.

A pesar de las directrices emanadas del Coran con respecto a la dignificación de la mujer y del modelo ejemplar que supuso la forma de vida del Profeta Muhammad con el género femenino, la práctica de determinadas personas, son contrarias al cumplimiento de los preceptos religiosos que sustentan las bases de los derechos fundamentales que toda mujer debe poseer, tanto si es musulmana, como si no lo es.

Sin entrar a detallar todo lo relacionado al maltrato a la mujer, existen otras formas distintas de ejercer la violencia hacia las féminas, contrarias a la esencia islámica: desde insultos; vejaciones; amenazas; desprecios hacia la persona o la profesionalidad; hasta coacciones y agresiones. Desgraciadamente, existen hombres que deciden saltarse por alto determinadas pautas.

No podremos encontrar ni una sola palabra en los Textos Sagrados que afirmen que el insulto, la coacción, la vejación o la amenaza sea la herramienta para cambiar una situación, o incluso para la defensa de unos ideales. En todo momento, se insta a una resolución pacífica de los conflictos, a una actitud pausada y basada en el respeto. Si esto es así ¿cómo es posible que siga existiendo la violencia de género en nombre del islam?

No es la primera vez que intervengo en una situación de violencia hacia una mujer por parte de un hombre musulmán. Incluso, como comentaba, yo misma he vivido experiencias dolorosas. La más reciente sucedió hace apenas unos días, tras la finalización de una conferencia en la que afirmé con total rotundidad que el Coran no permite, bajo ningún concepto el maltrato a la mujer. Al término de mi intervención, uno de los hombres musulmanes asistentes al evento no dudó en prodigar todo tipo de insultos bajo un tono amenazante, al considerar que el Coran sí autoriza la violencia hacia la mujer (hecho que sin duda quedó demostrado por su propia actitud y comportamiento).

Es preciso que quede bien clara la diferencia entre el islam, como base teórica, y la práctica que desarrollamos las personas. El islam no se autointerpreta, sino que son los individuos los que lo hacen, por lo tanto, no todo lo que hace un ser humano es islámico y mucho menos coránico.

Afirmar que cada persona hace una interpretación del islam, puede ser correcto, pero pretender sostener que la violencia a la mujer es permisible, supone un embuste y un incumplimiento a la propia naturaleza islámica y por qué no decirlo, a la propia jurisprudencia española.

M. Laure Rodríguez Quiroga
Presidenta de la Unión de Mujeres Musulmanas de España. Directora de la Consultora Social e Intercultural “Torre de Babel”
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Una respuesta a “ISLAM Y VIOLENCIA DE GÉNERO

  1. Ramón leal Fernández

    Lo cierto es que aunque la violencia machista existe en todo el mundo independientemente de las creencias religiosas hay una diferencia notable, en los países occidentales la legislación persigue esa lacra, y la sociedad en general la repudia, la estadística aunque fría es incontestable, pero no es así en el mundo musulmán donde o no existe el registro de la violencia contra la mujer o los parámetros son tergiversados, está claro que los musulmanes que viven en occidente ven limitada por la legislación dicha práctica criminal, pero en el Islam no sucede lo mismo pues no se aplica la ley con el mismo rigor cuando esta existe, en no pocos casos no existe esa legislación al respecto, lo cierto es que la aplicación rigurosa del Islam deja a la mujer en una posición totalmente vulnerable frente al hombre violento, sólo hay que leer el coran para constatarlo.

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