GRACIAS, PERO VÁYANSE

Sabemos que los sentimientos que despierta la inmigración son tremendamente sensibles con diversos parámetros: tasa de desempleo, estado  del bienestar, PIB, etc.  En los años precedentes, de gran crecimiento y bonanza económica, el inmigrado era visto como algo positivo, como  quienes podían aportar un plus al país. Todos los discursos, tanto oficiales, como académicos o procedetes del área intelectual, coincidían en unos esfuerzos por presentar a la inmigración, frente a la población, con esos tintes benéficos e inculcar en el ideario colectivo la idea de que la inmigración nos beneficiaba y la necesitábamos.

Los inmigrantes, no sólo realizaban aquellos trabajos que los nacionales rechazaban, sino que, además, estaban ayudando a rejuvenecer la población, pagaban impuestos que aseguraban las pensiones del futuro y ciertos sectores económicos veían asegurado su funcionamiento: hostelería, servicios doméstico, cuidado de ancianos y enfermos, etc.

Las cifras avalan lo benéfico de la inmigración.   Según los datos oficiales los inmigrantes han aportado unos 8.000 millones de euros anuales a la Seguridad Social, cifra que supone el superávit esperado del sistema español para el año 2008. Entre 1994 y 2006 la población de la Unión Europea creció en 19 millones de personas, de las cuales 15 millones eran inmigrantes. España es un país en donde esta tendencia es especialmente importante pues la inmigración es diez veces mayor que el crecimiento natural del país. Se calcula que en España, sin inmigración, el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita habría caído un 0,6% entre los años 1995 y 2005, mientras que gracias a los inmigrantes ha aumentado en cerca del 2,6%.

Llega la crisis, y toda esa tendencia se retrotrae y también, como no, el discurso oficial, aunque solapado, se invierte. De euna pedagogía del inmigrante bueno, se pasa a la propagación de la imagen del inmigrante como un peligro. Un peligro social, al orden y la propiedad; una competencia desleal para los escasos puestos de trabajo; un gasto social añadido. Se endurecen las condiciones para entrar y conseguir visado y se propician las políticas de Retorno Voluntario para Residentes en Paro . Todo viene a querer decir, muchas gracias por todo pero vayánse.

Adaptado y resumido de: http://comunidades.semana.com/wf_InfoNoticia.aspx?IdNoticia=143

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s