A vueltas con el velo

Aisha fue la tercera de las doce esposas que tuvo Mahoma, puede ser también la metáfora del sometimiento de la mujer por una sociedad machista. Aisha fue casada con el profeta cuando tenía tan sólo 6 años, y permaneció en el domicilio paterno hasta que alcanzó la pubertad y se pudo consumar el matrimonio. Islamófobos han aprovechado este episodio para atacar el sistema social y religioso que rige muchas comunidades musulmanas y que hace casar a niñas.
Es cierto, que buena parte de la mujer musulmana sigue cautiva de una sociedad tradicional donde la religión tiene un peso extremo y las estructuras sociales y familiares están muy jerarquizadas, siguiendo pautas patriarcales. Pero esto, que es una realidad a superar, se aprovecha para demonizar toda una cultura y una religión. En occidente el cristianismo no ha estado, hasta hace bien poco, en mucha mejor situación. La religión quemó a las mujeres acusándolas de brujas, padres de la Iglesia exhortaban al sometimiento de la mujer al marido (Fray Luis de León, “La perfecta casada”), en la Iglesia se separaba a las mujeres de los hombres , la mujer fue considerada ritualmente impura por influencia de la religión judia. EStó llevó a que a las mujeres se les denegara de forma ritual diversas actividades o simples actos, como el de cantar en la Iglesia.
El Código Canónico promulgado en 1917 contenía los siguientes cánones, basados en la supuesta impureza ritual de la mujer:
• Las mujeres son la última opción como ministras de bautismo
• Las mujeres no pueden distribuir la sagrada comunión
• Las niñas ni las mujeres pueden ser servidoras del altar
• Sólo hombres pueden recibir el Sacramento del Orden
• Las mujeres deben cubrir su cabeza con un velo en la Iglesia
• El lino sagrado debe ser lavado primero por hombres, antes de que las mujeres lo toquen
• Las mujeres no pueden predicar en la Iglesia
• Las mujeres no pueden leer la Sagrada Escritura en la Iglesia
¿Cambio en 1983?
El nuevo Código Canónico (1983) ofrece muchas mejoras al estatus de la mujer en la Iglesia. Aunque mantiene la prohibición contra la ordenación de la mujer.
Si se lee la vida de Jesús a la luz de los datos históricos, se puede observar que Jesús estaba del lado de las mujeres, tenía un trato de igualdad con ellas, e incluso las protegía y clamaba contra el desamparo al que las conducía la dura sociedad de su época. Lo mismo ocurrió con Mahoma que vino a enaltecer la condición de la mujer y protegerla.
¿Son las religiones, o la enseñanza de sus profetas,? ¿o son las interpretaciones interesadas de la sociedad masculina las que han sometido a la mujer? ¿Quién obliga a las mujeres a ponerse un burka, un nikab, un Hijaab? ¿Por qué una mujer para sentirse pura y a salvo de ser dañada tiene que taparse? ¿quién le ha dicho a la mujer que esto debe ser así? ¿dijo Jesús que la mujer debía llevar velo en misa? ¿dijo Mahoma que la mujer debía cubrirse?, Mahoma hablaba de la decencia en el vestir de hombres y mujeres, como tantas religiones lo recomiendan, pero luego han devenido interpretaciones, mezcla de tradiciones preislámicas y hoy en día, ver a una mujer con velo es visto casi como sinónimo de fundamentalista o terrorista.
En época del profeta Mahoma, las mujeres seguidoras del Islam comenzaron a generalizar el uso del velo, como símbolo de seguimiento del Islam y para diferenciarse de las mujeres que no lo usaban y eran de vida poco recomendable. Así el velo vino a ser un símbolo de distinción hasta el s. XIX en que se pasó a ver como un símbolo de sometimiento. Una interpretación excesivamente rígida y descontextualizada de los versículos de El Corán, realizada por y en beneficio de los hombres ha llevado a muchas mujeres a usar de un modo sistemático el velo. Sin embargo, en ningún caso se debe a una prescripción obligatoria establecida por los versículos de El Corán. Hoy en día se está dando el fenómeno de mujeres que adoptan el uso del velo como una defensa de su identidad musulmana frente a un occidente que les resulta invasivo.

La mujer islámica debe liberarse de ciertos tabúes y ataduras, ya hay un fuerte movimiento por la emancipación en muchos países árabes, pero habrán de hacerlo a su modo y a su ritmo, no al que quisiera marcarle occidente.
“Aisha” reclama sus derechos desde asociaciones, como la palestina (UMAP), desde las voces de autoras valientes como Nawal El Saadawi (egipcia), Fatima Mernissi (marroquí).
Egipto fue el primer país donde se produjeron los primeros cuestionamientos acerca de la situación de las mujeres y del uso del hiyab. Escritores como Qasim Amin o mujeres como Huda Sharawi, considerada la madre del feminismo árabe, en su lucha por la incorporación de la mujer al espacio público, consideraban que el hiyab producía el aislamiento de las mujeres urbanas, tanto musulmanas como cristianas.

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